Quiero ser claro. Yo comprendo muy poco a casi todas las personas cercanas a mí. Me resulta cansado intentar saber cómo son esas personas, frustrante resulta ser en ciertas ocasiones. Lo anterior al final de todo es un acto en vano ya que lamentablemente el ser humano es cambiante y todos resultamos ser al final unos desconocidos. Intento con el tiempo dejar de intentar comprender, pero también me es incómodo tener cualquier tipo de relación con una persona sin antes haberla estudiado un poco y saber que trato tener con aquel desconocido.
Puedo mencionar varios casos que me he visto encerrado ante el conflicto de no saber que sucedió que logro que alguien que según yo presumía conocer hiciera algo que va contra toda mi expectativa. Pero creo que solo podría hablar bien de una, y es sobre alguien que puedo considerar “un viejo amigo”. Al principio el resulto ser parte de mi antítesis, conforme avanzo el tiempo se volvió digno de mi confianza; resultaría estúpido e incongruente decir que no me dedique a comprenderlo; durante todo el tiempo que lo he conocido he visto cambios drásticos en su forma de actuar y pensar, que puede cambiar por una mujer, y muchas cosas más. Lamentablemente aun me es un completo desconocido.
Al final, creo que soy una clase de escoria de filósofo y me da miedo pensar que estoy por lo menos un poco cerca de como ellos intentar ver el mundo, comprendiendo y analizando. Recapacito sobre todos aquellos que pertenecen por lo mínimo que sea a mi vida y sigo sin comprenderlos, al carajo con intentar comprender aunque eso sea un círculo vicioso en mi personalidad, prefiero que me sorprendan con sus cambios que se esperan en algún momento de la relación con ellos, antes de quedar absorto como un filósofo que, observa al sol y queda idiotizado en el pero al final solo logra ver un foco de alto voltaje.